En el Parque Faunístico Lacuniacha no es habitual encontrar oseras naturales, pero una de nuestras osas se hizo la suya para pasar el invierno.

Con la llegada del frío, las horas de luz y el alimento disminuyen, momento que aprovechan los osos para cobijarse en oseras y entrar en un estado de letargo llamado hibernación. Para ello, los meses anteriores aumentan la ingesta de alimentos, ganando peso y calorías que necesitarán para poder pasar el invierno sin salir de “su cama”.
Durante la hibernación, el ritmo cardíaco de los osos se ralentiza, baja su temperatura y sus funciones vitales se pausan con el fin de optimizar al máximo las reservas obtenidas.
En este proceso, la osera es un elemento fundamental, pues su confortabilidad afecta directamente al descanso de los animales. En Lacuniacha, tenemos preparadas oseras artificiales, pero este invierno una de las osas prefirió construirse una para ella y pasar este tiempo en “su propia casa”.