Lacuniacha como aula al aire libre: actividades para centros educativos

Lacuniacha como aula al aire libre: actividades para centros educativos

La educación ambiental es una de las herramientas más poderosas para garantizar la protección del entorno natural y de la biodiversidad. En un contexto en el que cada vez es más necesario reconectar a las nuevas generaciones con la naturaleza, Lacuniacha se consolida como un auténtico aula al aire libre, donde el aprendizaje va más allá de los libros y se vive en contacto directo con el medio natural del Pirineo.

Ubicado en Piedrafita de Jaca, en pleno Valle de Tena, Lacuniacha ofrece a los centros educativos una experiencia formativa única. Aquí, los niños no solo observan animales, sino que aprenden a comprender los ecosistemas, el comportamiento de la fauna y la importancia de la conservación desde la experiencia directa, en un entorno real y protegido.

Aprender en la naturaleza: una experiencia educativa diferente

A diferencia de las aulas tradicionales, Lacuniacha propone un modelo educativo basado en la observación, la curiosidad y el descubrimiento. El recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros atraviesa dos ecosistemas característicos del Pirineo —bosque mixto y pradera subalpina— que se convierten en escenarios vivos para el aprendizaje.

Durante la visita, los estudiantes pueden conocer especies como ciervos, gamos, bisontes europeos, lobos, linces boreales, osos o íbices alpinos, comprendiendo su papel dentro del ecosistema y las adaptaciones que les permiten sobrevivir en la montaña. Este contacto directo con la fauna favorece un aprendizaje significativo y duradero, especialmente en edades tempranas, cuando la experiencia tiene un impacto emocional clave.

Además, el hecho de caminar por un entorno natural fomenta valores como el respeto, la responsabilidad y la atención al entorno, aspectos esenciales en la educación ambiental actual.

 

Actividades educativas adaptadas a cada etapa escolar

Lacuniacha ofrece actividades diseñadas específicamente para centros educativos, adaptadas a diferentes niveles y edades. Desde Educación Infantil hasta Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional, las propuestas se ajustan a los contenidos curriculares y a los objetivos pedagógicos de cada etapa.

Las visitas escolares permiten trabajar conceptos como:

  • Biodiversidad y ecosistemas.

  • Cadenas tróficas y equilibrio natural.

  • Especies en peligro de extinción.

  • Conservación del medio ambiente.

  • Relación entre el ser humano y la naturaleza.

 

El parque se convierte así en un espacio donde asignaturas como Ciencias Naturales, Biología, Geografía o Educación en Valores se integran de forma práctica y comprensible. Los alumnos no memorizan conceptos, los viven.

 

Conocer para proteger: educación ambiental y conservación

Uno de los pilares fundamentales de Lacuniacha es su labor de acogida y cuidado de animales rescatados, procedentes de centros de recuperación o de programas europeos de conservación. Este aspecto convierte la visita en una oportunidad única para reflexionar sobre el impacto humano en la fauna y la importancia de actuar de forma responsable.

Durante las actividades educativas, se explica por qué algunos animales no pueden volver a la vida salvaje, cómo se trabaja para garantizar su bienestar y qué medidas existen para proteger las especies en peligro. Este enfoque conecta directamente con el lema del parque: “Lo que se conoce, se cuida”.

El aprendizaje no se limita a la visita. Muchos centros educativos utilizan la experiencia en Lacuniacha como punto de partida para proyectos posteriores en el aula, reforzando la conciencia ambiental y el compromiso con la naturaleza.

Tecnología al servicio del aprendizaje

La experiencia educativa en Lacuniacha se complementa con herramientas innovadoras como la app Lacuniacha Twin, que integra Realidad Aumentada y Realidad Virtual. Gracias a ella, los alumnos pueden ampliar la información sobre las especies, interactuar con animales virtuales y descubrir cómo era el Pirineo en el pasado.

Esta combinación de naturaleza y tecnología permite adaptarse a los nuevos lenguajes educativos, haciendo el aprendizaje más atractivo y accesible, especialmente para los más jóvenes. La tecnología no sustituye a la experiencia real, sino que la refuerza y la amplía, facilitando la comprensión de conceptos complejos como la evolución de los ecosistemas o el impacto del cambio climático.

 

Una salida escolar con valor educativo y emocional

Visitar Lacuniacha no es solo una excursión, es una experiencia transformadora. El contacto directo con la fauna y el paisaje pirenaico genera emociones que refuerzan el aprendizaje y ayudan a crear una conexión duradera con la naturaleza.

Para muchos alumnos, esta puede ser la primera vez que observan de cerca animales salvajes o que comprenden la fragilidad de los ecosistemas. Esa vivencia es clave para formar ciudadanos más conscientes, críticos y comprometidos con la protección del medio ambiente.

En un mundo cada vez más urbano y digital, Lacuniacha demuestra que la educación ambiental sigue teniendo en la naturaleza su mejor aula. Un aula sin paredes, donde cada sendero enseña y cada animal cuenta una historia.

Porque educar hoy es proteger el mañana. Y porque, más que nunca, lo que se conoce, se cuida.

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