En Lacuniacha conviven 14 especies, entre ellas los cérvidos (ciervo, reno, corzo y gamo), caprinos (sarrio o rebeco y cabra montés), bisonte europeo, jabalí, muflón, lince boreal, oso, caballo de Przewalski, el lobo ibérico y el zorro común. Pero también tenemos otros habitantes propios del Pirineo como las ardillas, aves, marmotas o topos.

Las ardillas viven en los árboles de Lacuniacha y normalmente se dejan ver en el camino, o por las zonas más bajas de los árboles. Además, también se acercan a la zona de la terraza e incluso al bar. Pero, ¿qué sabes de ellas? Te contamos cómo son, qué comen y algunas curiosidades de estos pequeños animales.

Las ardillas (la ardilla común o también llamada ardilla roja) son pequeñas con un pelaje en tonos rojizos y su peso de adulto no supera los 400 gramos (suelen pesar entre 250 y 340g). Su cuerpo mide entre 20 y 30 cm, pero a esto hay que sumarle su cola entre 15 y 25 cm. Estos animales son diurnos y es por el día cuando desarrollan su actividad buscando comida (frutos, semillas, cortezas, piñones, brotes de ramas tiernas, setas, líquenes, e incluso insectos). Entonces…si principalmente se alimenta de semillas y frutos ¿en invierno hiberna? No, las ardillas no hibernan, se mantienen activas mientras consumen la comida que han ido almacenando (almacenan la comida en sus nidos o incluso en agujeros que hacen en el suelo).

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¿Y cuántos hijos tienen? ¿Cómo son? Las hembras tienen dos camadas por año y normalmente nacen tres o cuatro hijos. Estos nacen ciegos, sordos y tan solo pesan 10-15 gramos. Sus ojos y orejas se abren a las 3-4 semanas y comienzan a comer sólido a los 40 días. La esperanza de vida de las ardillas no es muy amplía, suelen vivir unos tres años, aunque pueden llegar a siete años o incluso 10 si están en cautividad.

Una de las curiosidades de las ardillas es que en sus patas delanteras cuentan con cuatro dedos y en las traseras con cinco. Además, aunque posiblemente sea algo que no imaginamos, las ardillas saben nadar y son muy buenas nadadoras, utilizan su cola de timón para cambiar la dirección de un lado a otro.

Otra curiosidad, es que hace años a la ardilla se le llamaba “el plantador de árboles”. Este mote es porque, como hemos contado, las ardillas esconden su comida para el invierno, y muchas veces se olvidan de dónde la han guardado o no es el lugar correcto. De esta manera las semillas quedan olvidadas y así crecen nuevos árboles.

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