Un invierno de oso.

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Un invierno de oso.

Un invierno de oso.

A menudo, nuestros visitantes, nos preguntan si los osos están “despiertos”, si no se encuentran hibernando durante el invierno.

Los osos en estado salvaje viven en zonas de montaña, zonas en las que durante el invierno, las temperaturas son muy bajas y las nevadas son constantes. Vivir en esas condiciones, para un oso, es muy difícil porque todo aquello de lo que normalmente se alimenta, practicamente desaparece.

Los osos son onmivoros, esto quiere decir, que comen todo tipo de alimentos: fruta, verdura, hojas, raices, frutos secos, pescado, mamíferos de pequeño tamaño…y todo ello escasea durante el invierno. El oso sobrevive a esta etapa tan dura del año, hibernando.

El oso prepara su hibernación durante el otoño. Su dieta cambia, comienza a comer alimentos más calóricos y energéticos, come la grasa de pequeños animales, frutos secos y si viven muy al norte, se atiborran de salmón. Un oso en otoño es capaz de comer, hasta 40 kilos de comida diaria y llega a pesar el doble, de lo que pesará en primavera. Necesitan todas esas calorías pasar el invierno.

Los osos cavan sus propias oseras en las laderas de las montañas y las hembras paren a sus retoños durante esta época de reposo invernal. Los oseznos nacen muy pequeños y desprovistos de pelo, se desarrollan dentro de la osera y cuando  llega la primavera ya están preparados para salir a conocer el mundo.

Durante este periodo de letargo, los osos descienden su ritmo cardiaco de 40 o 50 pulsaciones a 10 pulsaciones por minuto. Su ritmo respiratorio disminuye a la mitad y su temperatura corporal puede descender hasta 5 grados. El metabolismo se ralentiza y sigue un tiempo así, una vez que han salido de la osera. La recuperación no es inmediata.

Mantienen sus constantes vitales gracias a las calorías almacenadas por su cuerpo, durante el otoño.

 

Los osos del parque no necesitan hibernar porque están alimentados. No necesitan hacer ese tremendo acopio de calorías para pasar el invierno, pero si necesitan comer alimentos más energéticos para crear más capa de grasa bajo su piel y pasar el invierno más calentitos. Por ese motivo, durante el otoño, hemos incrementado su ingesta de alimentos energéticos, para ayudarles a fabricarse su propio “abrigo”.

 

Nuestros osos no hibernan, pero en los días de más frío o más desapacibles si que demuestran un comportamiento más aletargado y somnoliento. Les ocurre como a nosotros, que cuando peor tiempo, hace, más ganas tenemos de quedarnos en nuestra “osera “con un chocolate calentito.

 

Sobre el autor:

Perfil de Lacuniacha, Parque Faunístico. Visite también club.lacuniacha.es para ver el club familiar.

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