La cabra montesa

La cabra montesa

La cabra montesa.

En Lacuniacha, cada especie animal que habita aquí tiene una historia que contar y la cabra montés es una de ellas.

La cabra montés o íbice ibérico (Capra pyrenaica)es una de las especies de bóvido que existen en Europa. Antiguamente repartido por el sur de Francia, Andorra, España y Portugal, el íbice ibérico es una especie endémica que actualmente se encuentra principalmente en las áreas montañosas de España y del norte de Portugal.

Este animal despertó la curiosidad de nuestros ancestros y sus inquietantes ojos de pupila horizontal le llevaron a ser relacionado con el mundo de la brujería y los demonios, hasta el punto de ser interpretado el rostro de el diablo  con el del macho cabrio y de emplear partes y órganos del cuerpo de la cabra, como son los cuernos, piel, dientes y órganos, para elaborar presuntos remedios y brebajes mágicos.

Su caza desmedida le llevo hasta su práctica extinción. El hecho de ser una especie única en el mundo, endémica de la península la elevó a la categoría de pieza de “caza mayor” y ser muy cotizada entre los cazadores. Fue en 1905, cuando el rey Alfonso XIII fundó el Refugio Real de la Sierra de Gredos para intentar proteger los pocos ejemplares de cabra montés que quedaban en libertad, y en 1950 comenzaron a crearse reservas específicas para la conservación de esta especie.

En los Pirineos hasta hace pocos años contábamos con nuestra propia especie de cabra montesa: el bucardo, tristemente desaparecida, las políticas conservacionistas llegaron tarde para ella, reducida a sólo 20 ejemplares en 1970, estaba condenada a la desaparición en unas pocas décadas.

El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) era una subespecie de cabra montés extinta. Esta subespecie de cabra montés ibérica estaba en peligro de extinción desde principios del siglo XX y fue catalogado como «especie en peligro crítico de extinción» en 1997. El 6 de Enero del 2000 se halló muerta el último ejemplar, una hembra, que vivía en España.

El programa LIFE para la conservación del bucardo designó a Francia la investigación para  resolver el asunto de la taxonomía, había que que encontrar el sitio que ocupaba el bucardo en el reino animal, se llegaron a recoger hasta 15 muestras de ADN de diferentes ejemplares desde el macizo de la Maladeta hasta Ordesa y se llevaron a analizar pero los resultados  no resolvieron dudas.

Al bucardo se le atribuyen diferencias fisonómicas en los cuernos, más gruesos , con los medrones muy marcados, en el pelaje y en el tamaño de su cuerpo pero al establecer comparaciones con otros ejemplares los resultados nunca han sido concluyentes.

La ciencia aún no ha podido concluir donde está el bucardo en el reino animal, si es una especie, una subespecie o simplemente, la naturaleza nos ha regalado nuestra propia versión pirenaica de este hermoso animal.

 

 

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